La única cosa que obtenemos de manera inmerecida es la salvación por medio de Cristo. Cuando reconocemos su Señorío en nuestras vidas no quiere decir que no vamos a sufrir situaciones dolorosas ni que vamos a experimentar perdidas. Cuando venimos a Cristo tenemos a mano las promesas que dicen las escrituras, pero hay una cosa, están todas condicionadas. Hay condiciones que tenemos que cumplir para poder gozar de todo eso. Recuerda algo, cuando venimos a Cristo pasamos de ser criaturas de Dios a ser Hijos De Dios, co-herederos de un reino celestial.

Cuando nuestro Padre va a hacer algo nuevo en nuestra vida quizás haga muchas cosas que se contradigan, muchas veces no entendemos por que si venimos a los pies del Señor entonces comenzamos a pasarla mal y suceden muchas cosas que no se explican. Dios quiere que yo viva y tenga una experiencia de lo que El es.

Por ejemplo si vamos al libro de Juan 11: 1-44 vemos rápidamente la historia de la muerte de Lázaro un muy buen amigo de Jesús, le avisaron que estaba muy mal y murió antes de Jesús llegar a su encuentro.

Aquí hay dos puntos que tenemos que identificar, una muerte y una resurrección. Para Lázaro experimentar la gloria de Dios en su vida tuvo que morir primero. A que tengo que morir yo hoy? A que tienes que morir tu hoy?

En este tiempo personalmente estoy en búsqueda de saber a que debo morir. Quizás orgullo, vanagloria, autosuficiencia, falta de perdón etc, etc.

Es por eso que Sus promesas tienen condiciones, hasta que nuestro corazón no este apto, no podemos recibir. Como sé que lo que tengo dentro de mi que me está saboteando? Bueno, identifica que actitud manifiestas cuando estás en crisis, cuando las cosas no están saliendo bien, por ahí podemos empezar. Lo que sigue es arrepentimiento, confesar eso en la presencia del Señor y pedir su ayuda cuando eso quiera venir de nuevo a nuestra vida.

VERSO BÍBLICO

Juan 11: 25-26 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”

ORACIÓN: Amado Padre, gracias por revelarme a tu hijo en mi corazón. Si aún no estoy apta para recibir tus bendiciones ayúdame a ver lo que hay en mi corazón que me sabotea. Quiero entregarte todo eso para que me sanes. Perdóname por cada iniquidad y mala actitud cuando me desespero. Gracias en el nombre de Jesús. Amen!!